miércoles, 15 de noviembre de 2017

SEGUIR JUNTOS LA MÁS ILUSIONANTE DE LAS OPCIONES PARA CATALUNYA

Artículo publicado en el servicio de firmas de EFE el 15 de Noviembre de 2017



No reconozco la tierra en la que nací, no reconozco a mi Cataluña natal. Yo nací y crecí en una tierra de tolerancia, abierta, en donde los amigos, todos de ideologías diferentes, hablaban, discutían con pasión defendiendo sus ideas, siempre desde el respeto mutuo, y luego nos reíamos. Siempre me ha resultado aburrida la tertulia de los que piensan igual, y poder discutir, platicar e intercambiar ideas era un forma maravillosa de enriquecernos como personas. Todo eso ha desaparecido, bueno casi ha desaparecido. Ahora los grupos de amigos pactan no hablar del “monotema” para evitar enfrentamientos personales, qué triste, o simplemente se excluye al diferente para evitar situaciones tensas, más triste aun. Ahora nuestra sociedad se ha polarizado, nos hemos radicalizado,  como si no fuera posible llegar a un entendimiento; y por lo tanto,  como si no fuera posible en la tierra del “seny” y el pacto, convivir todos. Convivir es no solo compartir espacio, es también poder exponer posiciones e ideas sin temer ser rechazado.

No reconozco a esa parte de Cataluña que aboga por provocar una crisis económica en nuestra propia tierra simplemente para forzar entendimientos desde el chantaje. Me indigna que se ponga en peligro lo que, entre todos, hemos construido, simplemente por la incapacidad de obtener una mayoría suficiente para avanzar hacia la independencia. Porque como dijo la noche electoral del 27S el Sr. Baños el 47,8 % de los votos solo servía para seguir avanzando para buscar la mayoría y no para declarar la independencia. Esa mayoría  que define el Tribunal Supremo de Canadá como mayoría clara, en la Sentencia sobre el Quebec, que tanto gusta a los independentistas, pero que, o no han leído o no han entendido. Reconozco aun menos a esa Cataluña –antes europeísta y abierta- que es capaz de poner en peligro la estabilidad de Europa, con ayuda de Rusia, simplemente para favorecer los intereses políticos de una parte, para seguir con el chantaje, esperando que un grave conflicto en Europa les dé, lo que en las urnas no consiguieron. Y  no me hablen más del mandato del 1O, porque fue todo menos un referéndum democrático, no reconocido por nadie, ni siquiera por sus observadores internacionales.

No reconozco a esa Cataluña intolerante, esa que simplemente por pensar diferente pretende señalarte e insultarte. Esa de los que te dicen que les sorprende que tú, catalán de ocho apellidos, no “estés con nosotros”, los que piensan que el pueblo de Cataluña solo lo forma quien tienen apellidos catalanes y los demás son, “los otros” y olvidan que Cataluña es lo que es hoy, gracias a los miles de apellidos no catalanes que dejaron sus tierras y vinieron aquí, a buscar una vida mejor pero también a construir la Cataluña que hoy disfrutamos.

Y ahora se han convocado unas elecciones, elecciones que deben servir para empezar a coser nuestra sociedad, es una realidad que hay una parte muy importante de la sociedad catalana que aboga por la independencia, y otra que no. Pero lo que no puede salir de la próxima contienda electoral es la continuidad del enfrentamiento, tan legítimo es proponer la independencia de Catalunya como defender lo contrario, siempre que utilicemos los cauces legales, y quizás aquí estriba el problema y la solución.

En una sociedad democrática el respeto a las leyes, que democráticamente nos hemos otorgado, es la base de la convivencia y eso  se ha roto en Catalunya. Debemos recuperar  el respeto a la Ley como base de esa convivencia rota, es perfectamente posible que quien crea en la independencia de Catalunya la defienda dentro del marco legal y luche precisamente para, dentro de dicho marco, cambiar las leyes que hagan que sea posible la independencia, ese es el juego de la democracia. En democracia no caben unilateralidades ni imposiciones, solo cabe el convencer.

Y por ello, dentro del marco legal estamos obligados a encontrar una solución. Recuperemos el espíritu que siempre ha caracterizado nuestra tierra, recuperemos el pacto. Seamos capaces de reconocer que no siempre las cosas se han hecho bien, que podemos mejorar nuestro marco de convivencia que es la Constitución, olvidemos enfrentamientos, unilateralidades, y no tiremos a la basura los casi 40 años de democracia, aprovechémoslos para avanzar, para recuperar una sociedad abierta y tolerante. Debemos empezar a coser las heridas desde el inicio de la campaña electoral.

Pero somos nosotros, los catalanes, los que estamos obligados a encontrar nuestra solución, no esperemos que nadie nos la busque, no esperemos que la Unión Europea o la ONU, o cualquier otro organismo, intente solucionar nuestros problemas. Si no somos capaces de hacerlo nosotros, ponemos en peligro nuestro futuro, nadie confiará en una sociedad que es incapaz de resolver sus problemas. Quienes no creemos que la independencia de Catalunya sea el mejor de los futuros, quienes creemos en una España unida y diversa, y en una Europa multicultural, quizás debamos ver que ha llegado el momento de convencer y de proponer. Debemos desde ya trabajar para que seguir juntos sea la más ilusionante de las opciones.

Pere Lluís Huguet Tous

@perehuguet

jueves, 2 de noviembre de 2017

LAS MENTIRAS DE PUIGDEMONT

Artículo publicado en Diari de Tarragona el 2 de noviembre de 2017



El pasado martes en Bruselas el Ex president Puigdemont, realizó una graves acusaciones a la justicia Española, la acusó de no garantizar sus derechos, de que no existen garantías para un juicio justo, e incluso llegó a decir que existe impunidad de la extrema derecha. Creo que todo ello merece ser analizado, aunque ya por sí solo resulte a todas luces incierto.

En relación a lo último, la referida impunidad de la extrema derecha, quizás convenga recordarle a nuestro ex presidente que justo esta semana los ultras que entraron en Blanquerna se les ha ordenado el ingreso en prisión con penas de hasta cuatro años, y que, los que agredieron a manifestantes en Valencia, fueron identificados, detenidos, y están pendientes de juicio.

Nuestra Administración de justicia no es perfecta, somos muchos los que criticamos su tradicional carencia de medios, los defectos de muchas leyes procesales, entre ellas la Ley de Enjuiciamiento Criminal, y a tenor de las declaraciones del abogado del Sr. Puigdemon, Jaume Alonso Cuevillas, sobre la necesidad de contar con más tiempo para preparar la defensa y que la citación prematura puede producir indefensión, debo darle la razón. Efectivamente, uno de los problemas de nuestra justicia es su lentitud, pero en algunos casos los abogados nos vemos conminados a preparar la defensa no en días, ni siquiera en horas, sino en minutos y todo ello desde la aprobación de la reforma parcial de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, sobre procedimiento para el enjuiciamiento rápido e inmediato de determinados delitos y faltas, y de modificación del procedimiento abreviado mediante la Ley 38/2002. En estos supuestos los abogados debemos asesorar a nuestro cliente si aceptar la pena solicitada por el fiscal, y obtener así una rebaja de la misma, o indicarles que hay causa para obtener una absolución en el juicio Oral todo ello en minutos, de pie o sobre el mostrador en el juzgado de guardia, ya se que no son delitos tan graves como la sedición o la rebelión, pero para el ciudadano sometido a juicio seguro que es el más importante. Nos gustaría que la ley permitiera un cierto margen para un estudio más sosegado de un asesoramiento que puede llevar a la privación de libertad.

Pero resulta sorprendente que, quien ahora se queja de la premura de las citaciones judiciales, ha tenido en su gobierno un Consejero de Justicia con las competencias en dicha materia trasferidas. Consejero que nunca ha mostrado queja alguna a la situación del enjuiciamiento en juicios rápidos; es más, si indagamos en el trámite parlamentario observamos que la “paternidad” de la mencionada ley, la que obliga a los abogados a preparar la defensa en minutos, se la atribuía CiU en el pleno del Congreso de los Diputados que aprobó la ley, y así el diputado Sr. Silva decía: “Señorías, el Grupo Parlamentario Catalán debe congratularse, y así́ lo hace, de que una iniciativa como la introducción o el refuerzo en nuestro ordenamiento jurídico de los juicios rápidos e inmediatos, que entendemos que es paternidad del Grupo Parlamentario Catalán pueda ser objeto de aprobación inicial por el Congreso en el día de hoy” (Diario de sesiones del Congreso de los Diputados de 27 junio de 2002). Por ello resulta hoy paradójico que, quien pertenece al mismo partido -o a su sucesor PDCAT-,  pida ahora más tiempo para preparar la defensa, cuando en la ley, cuya paternidad reclamaron no se contempló para los abogados en los juicios rápidos. Pero tampoco goza de mayor tiempo el abogado que asume la defensa de un detenido por cualquier delito grave, -asesinato por ejemplo- tendrá como mucho para preparar su defensa las 72 horas en que como máximo puede tardar la puesta a disposición judicial y por lo tanto su declaración y la comparecencia del articulo 505 de la Lecrm. para la adopción de medidas cautelares. En definitiva, pues, los abogados de los miles de ciudadanos que en España han sido detenidos no han dispuesto de más de 72 horas para preparar su defensa, la mayoría de ellas sin tener copia del atestado hasta el momento de la declaración. Coincido con el profesor Alonso Cuevillas de que nos gustaría disponer de más tiempo, pero también debemos recordar un principio de igualdad ante la ley, ¿hay alguna razón especial para que el Sr.Puigdemont no sea igual al resto de ciudadanos españoles?

El ex presidente también ha acusado a nuestra justicia de carecer de imparcialidad y de que no puede garantizar un juicio justo. Y qué mejor que acudir a las estadísticas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos para saber si la afirmación del Sr, Puigdemont tiene algún fundamento o si es otra de las acusaciones infundadas que ha dirigido a nuestro Estado. Pues bien, en el periodo 2014-2016 las sentencias condenatorias por haber infringido los derechos humanos, entre ellos el derecho a un juicio justo, en cada uno de los países con jurisdicción del Tribunal nos dan datos muy reveladores de la calidad de la justicia en los países europeos; así, en dicho periodo se condenó por vulneración de los derechos humanos a Suiza en 14 ocasiones, 13 a Suecia, 67 a Francia, 17 a Holanda, 1 a Alemania y 5 al Reino Unido, a España se la condenó en 8 ocasiones. Como puede verse estamos mucho mejor que los países de nuestro entorno, aquellos a cuya sede acude ahora el Ex President a intentar poner en evidencia nuestro sistema judicial, que, con defectos, es según parece mucho más seguro que el de la mayoría. Y si analizamos las estadísticas desde 1979, cuando España firmó el tratado, observamos que estamos muy por debajo de la media de condenas, incluso de la media de los países de la UE. Por ello, solo podemos concluir que el Sr. Puigdemont miente cuando dice que en España no puede garantizarse un juicio justo. España es un Estado de derecho homologable a los restantes países europeos, siempre mejorable, por supuesto. En España existe la independencia judicial, a diferencia del diseño del nuevo estado que pretendía implantar la ley de transitoriedad jurídica, donde ésta desaparecía ya que los jueces habrían sido nombrados por el poder político.


Sr. Puigdemont ya no cuelan sus mentiras.

miércoles, 18 de octubre de 2017

DIFERENTES VARAS DE MEDIR

Artículo publicado en Expansión el 18 de octubre de 2017


Se imaginan al presidente Rajoy en animada tertulia con el expresidente Aznar y con algún importante periodista cercano al PP, y receptor de importantes subvenciones del gobierno, dentro del hemiciclo del Congreso de los Diputados?, y ¿que las cámaras de televisión lo captaran y retransmitieran? A buen seguro que el escándalo mediático sería mayúsculo.

Pues bien, todos pudimos ver al president Puigdemont y al expresident Mas, debatiendo dentro del hemiciclo del Parlament con el periodista Antoni Bassas, en la sesión en la que se proclamó o no, la independencia de Catalunya; ya se, no era durante la sesión parlamentaria, ¿pero se lo imaginan a la inversa?

¿Se imaginan que, ante la crisis institucional del pasado día 1 de octubre, y en el Palacio de la Moncloa, se reuniera el gobierno en pleno, y que el ex presidente Aznar y los presidentes de importantes asociaciones en defensa de la unidad de España, estuvieran también en el propio Palacio, dando su parecer, siendo éste tomado en consideración?. El escándalo sería mayúsculo. Pues bien, el programa 30 Minuts de TV3 nos regaló toda una serie de imágenes en las que, los presidentes de la ANC y Omnium Cultural, junto con el expresidente Mas, estaban en el Palau de la Generalitat, participando en la gestión de la situación producida por la celebración del referéndum, junto al gobierno de la Generalitat, es más hasta debatían el contenido del discurso del President.

¿Se imaginan al Teniente General de la Guardia Civil al cargo de las operaciones de ésta, de paella campera con el presiente del Gobierno y con políticos y periodistas afines al PP?, seguro que seria nuevamente un escándalo, y el titular en la prensa haría referencia a que, quien debe investigar la Gürtel está de paella con los miembros del PP. Pues la vanidad de la periodista Sra. Rahola nos sirvió las imágenes del Mayor Trapero, de paella creo que playera, con el presidente de la Generalitat y otros miembros afines al “procés”, ¿entienden entonces porque casi todas las operaciones contra la corrupción en Catalunya las gestiona la Guardia Civil o la Policia Nacional, y no los Mossos desde hace años?

Y así podríamos continuar. Parece que existen dos varas de medir diferentes entre lo que hace el Gobierno del Estado y lo que hace la Generalitat de Catalunya, al primero se le exige -como debe ser- absoluto respeto a la legalidad y a la separación de poderes, al segundo se le permite cualquier devaneo injustificable con los principios del estado de derecho, el “procés” lo justifica todo. Por ello, ya no nos sorprende que la pasada semana se publicara en el Diario Oficial la constitución de una comisión que investigará  “las actuaciones del Gobierno del estado, de la fiscalía, del poder judicial y de las fuerzas y cuerpos de seguridad, con el objetivo de aclarar los hechos y evitar la impunidad de los órganos y las personas que sean responsables de los mismos.”  Y para mayor perplejidad, los miembros de dicha comisión serán nombrados “a dedo” por el gobierno de la Generalitat. Quien ha diseñado esta comisión, y quien ha aprobado su constitución, desconoce los más elementales principios de cualquier estado democrático, quiebra de manera absoluta la división de poderes, es un atentado inaudito, en una democracia, contra la independencia del Poder Judicial, y sustrae la función de control del gobierno al parlamento, para otorgarlo a una comisión designada por el propio ejecutivo.

Y lo ocurrido el pasado día 10 en el Parlament es otra demostración de que el respeto a la ley y al estado de derecho han desaparecido de entre los principios de quienes rigen el Gobierno de Catalunya. Se presentan los resultados del referéndum ilegal por quien no debería hacerlo, ya que la suspendida ley del referéndum establece que debe ser la desaparecida Sindicatura Electoral. Se declara o no la independencia, el propio president pide al Parlament -literal- que suspenda la declaración, no se vota nada, y se entiende declarada y suspendida a la vez. Después, fuera de la sesión parlamentaria, se firma un documento por los diputados de la mayoría independentista que quiere representar una supuesta declaración de independencia sin eficacia o valor jurídico, inaudito.

Me preocupa la situación actual de Catalunya, como catalán no creo que la independencia nos traiga una Catalunya más próspera o mejor, pero aun más me preocupa como ciudadano la deriva hacia la creación de un nuevo Estado en el que desaparezca la división de poderes, y por lo tanto el Estado de derecho y la democracia.

Pere Lluís Huguet Tous
Advocat

@perehuguet